<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
		>
<channel>
	<title>Comentarios en: Todo el día acompañados y a la vez solos</title>
	<atom:link href="http://www.grup7psicolegs.com/blog/todo-el-dia-acompanados-y-a-la-vez-solos/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.grup7psicolegs.com/blog/todo-el-dia-acompanados-y-a-la-vez-solos</link>
	<description>- psicòlegs -</description>
	<lastBuildDate>Fri, 03 Sep 2010 15:26:23 +0200</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.8.4</generator>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
		<item>
		<title>Por: Miriam</title>
		<link>http://www.grup7psicolegs.com/blog/todo-el-dia-acompanados-y-a-la-vez-solos/comment-page-1#comment-47</link>
		<dc:creator>Miriam</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 31 May 2009 19:01:02 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.grup7psicolegs.com/?p=343#comment-47</guid>
		<description>Mi profesión, al igual que la vuestra, trata a las personas enfermas. Yo soy enfermera. La diferencia que existe entre las patologías que vosotros tratáis y las que me toca tratar a mí es que éstas últimas son más, podriamos decir, socialmente aceptadas. Con ello me refiero que, aunque estemos en pleno siglo XXI, no todo el mundo tiene el concepto de enfermedad psicológica. Yo hace algunos años estuve en terapia con Roser y pude vencer mi patología. Hoy, desde hace unos meses, he vuelto a terapia con ella (por motivos distintos a la anterior vez). Soy la primera que reconozco que tengo un problema, patología, enfermedad,... llámese como se quiera y, al igual que cuando a uno tiene un infarto o cualquier otra enfermedad y acude al especialista, en este caso debemos hacer lo mismo. Es difícil reconocer muchas veces la necesidad de este especialista. Pero desgraciadamente para muchos es más importante o preocupante un infarto que cualquier patología psicológica. Y algunos dirán que es que el infarto te puede llevar la vida pero... ¿cuántas personas han muerto porque nadie estaba allí o nadie le ha dado la importancia que merecía el estado psicológico de ésta? Desgraciadamente he vivido un caso no muy lejano.

Yo me he tenido que oir decir que era débil, que los problemas se los soluciona uno mismo. Y cierto es que los problemas los tenemos que solucionar nosotros pero siempre con la ayuda de un profesional. Y cuando no tienes el apoyo de los más cercanos, familia, amigos,... es mucho más difícil.

Vuestra labor es altamente importante. Quizás me equivoco pero yo creo que no sois los que nos tenéis que solucionar los problemas sino quienes nos hacéis ver las cosas desde otro punto de vista, probablemente mucho más objetivo, y somos nosotros los que tenemos que utilizar los recursos que nos facilitáis para ponerlos en práctica. Siempre he oido decir: &quot;no le des los peces, sino enseñale a pescar&quot;. Pues creo que eso es lo que vosotros hacéis. La solución no está en que nos solventeis los problemas sino en que asimilemos recursos que en la vida, cuando se nos pueda plantear una situación similar, podamos utilizar. Eso es lo que creo nos puede hacer fuertes ante las innumerables pruebas que nos plantea esta vida.

Por lo que comentáis de sentiros sensibilizados con vuestros pacientes lo entiendo perfectamente. Durante mis años de profesión he aprendido a que no me afecten en exceso las situaciones de mis pacientes. Pero no siempre se consigue. Como bien dices no tenemos piel de elefante ni una gran coraza. Detrás de nuestra apariencia hay un corazón que siente y cuando tratas durante mucho tiempo a una persona y empatizas con ella es casi imposible que no sientas nada...Pero todo nos enriquece y nos hace valorar las cosas desde otro punto de vista, creo que nuestras prioridades van cambiando a través de nuestras vivencias.

Muchas gracias por vuestro trabajo. Aunque haya mucha gente que no lo valore, quien acudimos a vuestras terapias creo que damos mil gracias de que existáis.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Mi profesión, al igual que la vuestra, trata a las personas enfermas. Yo soy enfermera. La diferencia que existe entre las patologías que vosotros tratáis y las que me toca tratar a mí es que éstas últimas son más, podriamos decir, socialmente aceptadas. Con ello me refiero que, aunque estemos en pleno siglo XXI, no todo el mundo tiene el concepto de enfermedad psicológica. Yo hace algunos años estuve en terapia con Roser y pude vencer mi patología. Hoy, desde hace unos meses, he vuelto a terapia con ella (por motivos distintos a la anterior vez). Soy la primera que reconozco que tengo un problema, patología, enfermedad,&#8230; llámese como se quiera y, al igual que cuando a uno tiene un infarto o cualquier otra enfermedad y acude al especialista, en este caso debemos hacer lo mismo. Es difícil reconocer muchas veces la necesidad de este especialista. Pero desgraciadamente para muchos es más importante o preocupante un infarto que cualquier patología psicológica. Y algunos dirán que es que el infarto te puede llevar la vida pero&#8230; ¿cuántas personas han muerto porque nadie estaba allí o nadie le ha dado la importancia que merecía el estado psicológico de ésta? Desgraciadamente he vivido un caso no muy lejano.</p>
<p>Yo me he tenido que oir decir que era débil, que los problemas se los soluciona uno mismo. Y cierto es que los problemas los tenemos que solucionar nosotros pero siempre con la ayuda de un profesional. Y cuando no tienes el apoyo de los más cercanos, familia, amigos,&#8230; es mucho más difícil.</p>
<p>Vuestra labor es altamente importante. Quizás me equivoco pero yo creo que no sois los que nos tenéis que solucionar los problemas sino quienes nos hacéis ver las cosas desde otro punto de vista, probablemente mucho más objetivo, y somos nosotros los que tenemos que utilizar los recursos que nos facilitáis para ponerlos en práctica. Siempre he oido decir: &#8220;no le des los peces, sino enseñale a pescar&#8221;. Pues creo que eso es lo que vosotros hacéis. La solución no está en que nos solventeis los problemas sino en que asimilemos recursos que en la vida, cuando se nos pueda plantear una situación similar, podamos utilizar. Eso es lo que creo nos puede hacer fuertes ante las innumerables pruebas que nos plantea esta vida.</p>
<p>Por lo que comentáis de sentiros sensibilizados con vuestros pacientes lo entiendo perfectamente. Durante mis años de profesión he aprendido a que no me afecten en exceso las situaciones de mis pacientes. Pero no siempre se consigue. Como bien dices no tenemos piel de elefante ni una gran coraza. Detrás de nuestra apariencia hay un corazón que siente y cuando tratas durante mucho tiempo a una persona y empatizas con ella es casi imposible que no sientas nada&#8230;Pero todo nos enriquece y nos hace valorar las cosas desde otro punto de vista, creo que nuestras prioridades van cambiando a través de nuestras vivencias.</p>
<p>Muchas gracias por vuestro trabajo. Aunque haya mucha gente que no lo valore, quien acudimos a vuestras terapias creo que damos mil gracias de que existáis.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Roser Rodríguez</title>
		<link>http://www.grup7psicolegs.com/blog/todo-el-dia-acompanados-y-a-la-vez-solos/comment-page-1#comment-33</link>
		<dc:creator>Roser Rodríguez</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Apr 2009 15:27:54 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.grup7psicolegs.com/?p=343#comment-33</guid>
		<description>Gracias Sergio por expresar de forma tan especial y emotiva lo que muchos pensamos y no nos atrevemos a expresar, porque quizás no podríamos expresarlo tan bien como tú lo haces o porque para muchos otros no es muy ortodoxo. De nuevo gracias.
	Comparto lo que dices. Siempre he pensado y he comentado con mis pacientes que nosotros los psicólogos no somos tan especiales, y ¡qué pena de aquel terapeuta que se sienta especial en relación con su paciente!. Es evidente que se establece una relación de poder… me explico, nosotros tenemos unas herramientas y unos conocimientos que quienes nos consultan no poseen, pero sólo eso. Porque, ¡cuánto hemos aprendido y seguimos aprendiendo de ellos/as…!. No se trata, para mí, de un proceso unidireccional… Al menos, es así como yo me planteo la relación que establezco con las personas que vienen a terapia. Les proporcionaré todo de lo que yo dispongo, y como apuntas, con el tiempo, la experiencia y, muy probablemente, nuestro carácter o nuestra personalidad, acabamos siendo muy eclécticos, y en muchas ocasiones utilizaremos métodos o técnicas que no forman parte de nuestra formación original o nos saltamos los límites en los que fuimos instruidos. La cercanía, la empatía, la corresponsabilidad, … son indispensables en la relación terapéutica, al menos yo lo siento así. Todos somos personas. No podemos llevar su carga porque así no les ayudaríamos, podemos acompañarles y enseñarle un camino posible. En otras ocasiones, tan sólo podemos consolarles. Estar ahí, junto a ellos, en silencio, compartiendo su sufrimiento, su dolor. O fundirnos en un sentido abrazo.
	Nuestros pacientes y el vínculo que establecemos con ellos y los retos que nos plantean nos conducen paulatinamente, casi sin percibirlo, a abrirnos a otras perspectivas o métodos, sólo con la intención de poder ayudarles lo mejor que podemos, respetando los límites terapéuticos, evidentemente. Cuántas veces alguien nos ha comentado “A mí me va muy bien hacer reiki o tomar no sé qué Flor de Bach”, es evidente que en nuestra formación académica, aceptada institucionalmente, no nos enseñan nada de esto, en muchas ocasiones, nos indican que esas “hierbas”, como comentas, no son muy “psicológicas”, ¡ya!, pero, a esa persona le va bien, pues si le va bien, adelante. Lo que haré es informarme sobre lo que me plantean y valorar si eso no les va a perjudicar siguiendo mi criterio profesional y a la vez humano. Existen muchos caminos para la mejoría o la curación, la terapia psicológica es uno de esos caminos que puede combinarse con muchos otros. 

	En nuestra soledad, en ocasiones compartida, pero al fin y al cabo, la decisión última nos corresponde, realizamos una profesión como dices a la vez gratificante y estresante. Pero siempre enriquecedora, que nos hace a todos ser un poco mejores, un poco más felices. Gracias a todos/as aquellos/as que lo hacéis posible.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Gracias Sergio por expresar de forma tan especial y emotiva lo que muchos pensamos y no nos atrevemos a expresar, porque quizás no podríamos expresarlo tan bien como tú lo haces o porque para muchos otros no es muy ortodoxo. De nuevo gracias.<br />
	Comparto lo que dices. Siempre he pensado y he comentado con mis pacientes que nosotros los psicólogos no somos tan especiales, y ¡qué pena de aquel terapeuta que se sienta especial en relación con su paciente!. Es evidente que se establece una relación de poder… me explico, nosotros tenemos unas herramientas y unos conocimientos que quienes nos consultan no poseen, pero sólo eso. Porque, ¡cuánto hemos aprendido y seguimos aprendiendo de ellos/as…!. No se trata, para mí, de un proceso unidireccional… Al menos, es así como yo me planteo la relación que establezco con las personas que vienen a terapia. Les proporcionaré todo de lo que yo dispongo, y como apuntas, con el tiempo, la experiencia y, muy probablemente, nuestro carácter o nuestra personalidad, acabamos siendo muy eclécticos, y en muchas ocasiones utilizaremos métodos o técnicas que no forman parte de nuestra formación original o nos saltamos los límites en los que fuimos instruidos. La cercanía, la empatía, la corresponsabilidad, … son indispensables en la relación terapéutica, al menos yo lo siento así. Todos somos personas. No podemos llevar su carga porque así no les ayudaríamos, podemos acompañarles y enseñarle un camino posible. En otras ocasiones, tan sólo podemos consolarles. Estar ahí, junto a ellos, en silencio, compartiendo su sufrimiento, su dolor. O fundirnos en un sentido abrazo.<br />
	Nuestros pacientes y el vínculo que establecemos con ellos y los retos que nos plantean nos conducen paulatinamente, casi sin percibirlo, a abrirnos a otras perspectivas o métodos, sólo con la intención de poder ayudarles lo mejor que podemos, respetando los límites terapéuticos, evidentemente. Cuántas veces alguien nos ha comentado “A mí me va muy bien hacer reiki o tomar no sé qué Flor de Bach”, es evidente que en nuestra formación académica, aceptada institucionalmente, no nos enseñan nada de esto, en muchas ocasiones, nos indican que esas “hierbas”, como comentas, no son muy “psicológicas”, ¡ya!, pero, a esa persona le va bien, pues si le va bien, adelante. Lo que haré es informarme sobre lo que me plantean y valorar si eso no les va a perjudicar siguiendo mi criterio profesional y a la vez humano. Existen muchos caminos para la mejoría o la curación, la terapia psicológica es uno de esos caminos que puede combinarse con muchos otros. </p>
<p>	En nuestra soledad, en ocasiones compartida, pero al fin y al cabo, la decisión última nos corresponde, realizamos una profesión como dices a la vez gratificante y estresante. Pero siempre enriquecedora, que nos hace a todos ser un poco mejores, un poco más felices. Gracias a todos/as aquellos/as que lo hacéis posible.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
</channel>
</rss>

